Señora Azul

Señora Azul

A mediados de los 70 el panorama musical español estaba dominado en las listas de éxitos por grupos prefabricados y cantantes melódicos. Algún escalón por debajo nos podíamos encontrar con grupos en una onda más psicodélica y jazz-rock, bandas progresivas, cantautores de temática política y comprometida, y artistas que llevaron al flamenco a una nueva etapa.

Señora Azul 

Con este panorama C.R.A.G. lanzó al mercado “Señora Azul” (Hispavox, 1974), que fue a la postre un fracaso comercial a pesar de la inmensa calidad que destilaban las composiciones de los miembros del cuarteto, además los arreglos orquestales de la mano de su productor, Rafael Trabucchelli. Pero el sello no apostó por ellos y la promoción fue casi nula; eran malos tiempos para un grupo pop, lo que llevó a que el álbum se vendiera muy poquito. A pesar de las escasas ventas que obtuvo, nos encontramos ante una obra maestra sin igual donde C.R.A.G. sabe combinar a la perfección unas composiciones con letras brillantes y audaces, grandes armonías vocales y todo ello aderezado con unos arreglos que convierten los temas en pluscuamperfectos. Sobre todas las canciones incluidas en el álbum hay dos que son las más reconocibles, ambas escritas por Rodrigo García, y son el tema que dio nombre al disco: la magnífica “Señora azul”, que a pesar de que mucha gente entendió que era una crítica a la dictadura, lo que provocó que les cayeran palos desde diferentes sectores, en realidad atacaba a la crítica musical, y la multiversionada “Sólo pienso en ti”, posiblemente una de las canciones más bonitas de la historia musical española -“Me pongo a pintarte y no lo consigo, después de estudiarte lentamente termino pensando, que faltan sobre mi paleta colores intensos que reflejen tu rara belleza. No puedo captar tu sonrisa, plasmar tu mirada, pero poco a poco, solo pienso en ti”-. El otro par de temas que compuso Rodrigo García en solitario son “María y Amaranta”, tema que evadió la censura al pensar que hablaba de estrellas cuando en realidad es un delicioso tema de amor entre dos mujeres, y “Nuestro problema”.

CRAG 

Rodrigo también compuso otro par de temas más pero esta vez con la ayuda de Juan Robles Cánovas, “El vividor”, que cuenta la historia de un muchacho de familia bien que encaja perfectamente en el mundo dylaniano de los 60, y “Carrusel”, de una inocencia abrumadora -“recuerdo cuando a casa te lleve con gran ilusión una flor de papel”- donde destaca el uso del sintetizador y sus arreglos orquestales; aunque de esto último, donde alcanzan su mayor esplendor es en el tema escrito por José María Guzmán, la naif “El río”. Los otros temas compuestos por José María Guzmán son “Buscando una solución”, sobre la incomprensión del artista, la más introspectiva “Si pudieras ver”, otro de los temas destacados, y “Supremo director”, tema donde Guzmán afila su pluma atacando al director de la compañía y por extensión a los demás peces gordos que miran por encima de los hombros a sus empleados; también llena de socarronería es el único tema compuesto por Adolfo Rodríguez “Don Samuel Jazmín” todo un canto contra la avaricia y la racanería donde cuentan la historia de un hombre que acabo siendo el más rico del cementerio.


 


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